sábado, 25 de abril de 2020

Integración Escuela Comunidad: Enfrentando la Vulnerabilidad


               Primero digamos que, la participación de la comunidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje aparece contemplada en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999) y los lineamientos generales del nuevo Diseño Curricular (2007) donde se expresa que debe aprovecharse el recurso humano de los sabios y sabias de dichos entornos. Es lo que se conoce en los últimos tiempos como ecología de saberes, según la cual, el conocimiento o el saber del hombre común debe ir también a la academia para contrastarlo con lo que otros han dicho o descubierto.

            Además, la comunidad puede retroalimentar al plantel sobre diversos asuntos de interés pedagógico, como expresan nuestros informantes al indicar que aquella no participa generalmente en la elaboración de los objetivos generales de la institución; el docente tampoco posee un banco de datos que le diga cuáles son los recursos o talentos humanos con que cuenta la comunidad, lo cual podría lograrse mediante una hoja sencilla de preguntas que el niño o estudiante llevaría a sus familiares para que respondan sobre aspectos como profesión, edad, tiempo disponible, entre otros.

            Si el docente no conoce a ciencia cierta la cultura y modo de vida de la comunidad donde tiene que ejercer su profesión, ello le impedirá incluso resolver ciertos problemas que presente el estudiante durante su permanencia en la institución. En este sentido, expresa   Martínez:

Cada ser humano ha nacido en un tiempo y en un país con una tradición cultural: una lengua, ciertas costumbres, normas y patrones de conducta, valores, un modo de ver y juzgar la vida y todo lo que rodea la existencia humana; asimismo, existen modos de enfocar los problemas y las soluciones ya hechas para los mismos: formas de pensar, de evaluar y de juzgar las cosas, los eventos y el comportamiento humano. Todo esto hace que cada persona nazca y viva en un ambiente cultural, así como el pez nace y vive en unas aguas que quizá no conozca mucho, pero que forman su propio medio de vida y, en gran parte, determinan su forma de ser. (2004, p.120)

Vimos, por ejemplo, que el estudiante no plantea muchos de los temas de su comunidad porque los considera normales, dado que como el pez en el agua, es el medio en el que ha vivido durante años. El nudo de este asunto es que la comunidad debe ser pensada en clave pedagógica, asumiendo que allí es donde el niño adquiere sus primeros valores sobre la importancia de la vida. Allí ocurre el proceso de socialización que lleva al infante a convertirse en un miembro más de la sociedad. Por tanto, la comunidad no puede ser para los pedagogos un simple telón de fondo.

Pensar este problema supone reconocer la tensión entre un fenómeno y otro, la comunidad y la educación, que no se dejan reducir entre sí, y ni siquiera a categorías conceptuales de una sola disciplina, pues sus relaciones problemáticas involucran reflexiones bastante complejas y diversas desde la sociología, la pedagogía, la antropología y la semiótica, entre otras disciplinas. (Jurado, 2002).

De acuerdo con lo expuesto hasta ahora, queda claro que la educación cumple una importante función social en relación con el afianzamiento de proyectos de convivencia y desarrollo social. No obstante esto, sus contextos sociales y culturales están transformándose permanentemente y así mismo sus prácticas educativas, sujetos y escenarios. El tema ha llevado a ciertos pensadores a referirse a los alrededores o contexto extra escolar.

Integración Escuela Comunidad: Enfrentando la Vulnerabilidad

                Primero digamos que, la participación de la comunidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje aparece contemplada en la Con...